Ambientalista del año: Douglas Tompkins – Protector de la tierra

Douglas TompkinsLa noción de que Douglas Tompkins es una dicotomía viviente no se le escapa al hombre mismo. Es un multimillonario que amasó su fortuna en el mundo de los negocios de ropa, y, como segundo acto, se hizo cargo de una nueva actividad como experto en conservación.

A los 66 años de edad, este hombre que es amante de la naturaleza se ha convertido en un defensor de las economías sostenibles que equilibran las necesidades del hombre con las del medio ambiente. Y se movilizó para defender el medio ambiente al crear en Chile uno de los proyectos privados de conservación más grandes del mundo.

“Esta idea del crecimiento permanente es una contradicción con respecto a todo lo que conocemos de la ecósfera y sus procesos” , explica Tompkins, en respuesta a preguntas de Latin Trade en su remota estancia en Parque Pumalín, su reserva patagónica que encierra una de las selvas tropicales templadas más grandes del mundo.”

“Necesitamos ejemplos de cómo cons-truir una economía donde el objetivo sea la estabilidad, y [donde] se genere prosperidad sin riqueza” , afirma Tompkins. “Otras sociedades en el pasado lo han logrado, no de manera perfecta, pero la perfección no existe” . Antes de convertirse en el apasionado conservacionista que es hoy, Tompkins fue muy exitoso como la fuerza impulsora detrás de dos de las marcas de ropa más famosas del mundo. En 1966, con un préstamo de $5,000 lanzó la empresa de equipos para el aire libre, The North Face, que vendió en 1968 por 10 veces ese valor. Tompkins utilizó esas ganancias para ayudar a su primera esposa, Susie, a fundar Esprit, la que se convertiría en una empresa líder de prendas de vestir femenina. A mediados de la década del 80, esa poderosa marca registraría ventas en todo el mundo por $1,000 millones y generaría una fortuna para sus empresarios. En 1990, Tompkins le vendió su participación en la compañía a su ex esposa.

Más tarde, Tompkins se casó con Kris McDivitt, directora ejecutiva de Patagonia, la marca de elegantes prendas de vestir para el aire libre que fuera propiedad del magnate Yvon Chouinard, quien también es un ferviente defensor del medio ambiente y durante largo tiempo compañero de alpinismo de Tompkins. Este y su esposa centraron su atención en Chile, un país donde Tompkins ha pasado tiempo haciendo caminatas y escalando. La pareja compró grandes extensiones de tierra sil-vestre en Chile y Argentina para preservar la región en su estado original. Ambos han destinado una cantidad aproximada de $300 millones en reservas y causas eco- lógicas a través de sus fundaciones privadas de beneficencia.

El Parque Pumalín cuenta con aproxi-madamente 800,000 acres de selva tropical templada que abarca una amplia franja de la costa chilena occidental hacia los Andes. El parque, que se encuentra abierto al público, es el hogar de cientos de personas, muchas de las cuales trabajan como guías, agricultores orgánicos o gerentes de vida silvestre del parque. En la provincia argentina de Santa Cruz, Kris Tompkins utilizó US$1.7 millones de su fideicomiso Patagonian Land Trust para comprar la Estancia Monte León de 155,000 acres, según un artículo en el periódico británico The Guardian. El área es un refugio para especies de ciervos, de leones marinos y de pingüinos de Magallanes en peligro de extinción. Su fundación entregó la tierra al gobierno argentino en el 2004, y desde entonces se ha dedicado a la preservación de un área subtropical de Argentina donde piensa reintroducir osos hormigueros, tapi-res y jaguares gigantes, autóctonos. En el proceso, Tompkins se ha convertido en una especie de estrella del movimiento de conservación en Sudamérica, aunque su parque privado y su ferviente apoyo en con-tra de la industria que destruye el medio ambiente ha provocado polémica en Chile.

Pero en agosto de 2008, el gobierno chi-leno designó al Parque Pumalín como un refugio natural, una movida que ha deja-do de lado las diferencias. La Fundación Chilena Pumalín, de carácter privado, supervisará el parque y los chilenos tendrán acceso irrestricto.

Tompkins manifestó que le gusta la participación activa en el tema de la preservación de la tierra y la labor del activismo en la cuestión medio ambiental y que ambas cosas le permiten mantener un equilibrio en su vida.”

La preservación de la tierra, cuando está en manos del sector privado es muy real, y la puedes ver, incluso recorrerla” , afirma Tompkins. ”Cambiar las políticas lleva tiempo… es como un pez resbaladizo que se puede escapar de las manos y perderse”.

Pero no tiene intención de ceder en su nueva misión y cree que la gente se unirá a su visión.

“Actualmente, cada vez hay más gente en todo el mundo que tiene la sensación de encontrarse a bordo de este tren fuera de control” , dice Tompkins.”“El movimiento antiglobalización es una prueba de esto”.

“Mientras tengamos el pensamiento opuesto a que lo que es bueno para el mundo será por lo tanto bueno para nosotros, continuaremos arruinando el mundo”, afirmó. Podemos ver fácilmente la más pura expresión de esta idea en el cambio climático, que no es nada más que el resul- tado de 200 años del industrialismo, todo en nombre del desarrollo y el progreso”.

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Sobre el autor: William Plasencia es el ex editor ejecutivo de Latin Trade.

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