Esperando el crecimiento de Estados Unidos
Marisol Rueda | Oct 01, 2009 | Comentarios 0
CIUDAD DE MÉXICO — Muchos mexicanos no recuerdan haber atravesado una recesión como la que se vive actualmente.
Los economistas pronostican una recesión de la economía mexicana de un 7 por ciento para este año, el peor retroceso económico en ocho décadas años y uno de los peores desempeños de Latinoamérica.
Golpeados por la escasa demanda de exportaciones de su principal socio comercial (Estados Unidos), una caída del precio del petróleo, los costos de controlar la expansión de la gripe porcina y la continua violencia ocasionada por el narcotráfico, los mexicanos esperan un alivio ahora que la economía de los Estados Unidos parece estar recuperándose.
La caída del 7 por ciento en la economía durante el 2009 será el peor resultado desde la Gran Depresión. Pero las autoridades financieras de México pronostican que la economía crecerá un 3 por ciento en el 2010.
“Esperamos una moderada recuperación siempre que haya un impulso desde Estados Unidos”, expresó Alejandro Díaz-Bautista, investigador económico del Colegio de la Frontera Norte. “No obstante, uno de los factores más importantes que condicionará el crecimiento económico en el corto y mediano plazo será el gasto público en 2010 y 2011”.
En áreas como el sector de la construcción, un barómetro del crecimiento económico en México, la situación económica ha ocasionado una cantidad considerable de despidos y cancelaciones. “Se está acabando el inventario en casi todas las áreas de la industria por la falta de nuevos proyectos, como consecuencia de la falta de financiamiento”, comentó Miguel Tirado Harrison, director comercial de la empresa constructora Baita.
Tirado Harrison expresó que no advierte una rápida recuperación para el sector, una de las más importantes fuentes de trabajo en un país con desempleo crónico.
“La recuperación tendrá que esperar hasta el 2011”, afirmó Tirado Harrison, pero agregó que las constructoras que ahora cuenten con efectivo para comenzar nuevos proyectos saldrán a la delantera cuando la demanda se recupere en el 2011.
En lo que respecta al presupuesto, el gobierno federal está atrapado entre cumplir con los contribuyentes y satisfacer a Wall Street.
Ante la preocupación de que un déficit federal superior podría empujar a las agencias calificadoras a devaluar los bonos de México y obligar así al gobierno a pagar tasas de interés más altas por su deuda, el gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa ha trazado un plan de austeridad. El gobierno tiene pensado efectuar recortes presupuestarios, que incluyen la eliminación de tres pequeños ministerios, y aumentar el impuesto a las ganancias, junto con un impuesto especial del 2 por ciento sobre el consumo, que incluye alimentos y medicamentos, y un impuesto especial del 4 por ciento sobre las telecomunicaciones.
Los mexicanos actualmente pagan un 15 por ciento de impuesto al valor agregado sobre bienes y servicios, pero los alimentos y los medicamentos están exentos. La suba de impuestos ha enfrentado resistencia, aunque el gobierno se comprometió a destinar el dinero a programas sociales.
“Es un ajuste drástico“, explicó Calderón a los periodistas.
Pero el presidente de México defendió su plan presupuestario, al insistir que el país “no puede erradicar la pobreza extrema o garantizar el acceso a todos los mexicanos a la asistencia médica y a una educación de calidad si no contamos con finanzas públicas sólidas”.
El ministro de finanzas, Agustín Carstens, ha advertido recientemente que el déficit federal podría alcanzar los $23 mil millones, a causa de la mayor caída de los ingresos derivados del petróleo y de los ingresos fiscales en más de tres décadas.
Las finanzas públicas de México continúan dependiendo en gran medida de la industria petrolera, que aporta cerca de un 40 por ciento del presupuesto federal en el 2009. El presupuesto federal de 2010 fue elaborado teniendo en cuenta un precio promedio del petróleo de $53 por barril, una importante caída desde los $70 por barril que se utilizó en el presupuesto del 2008.
El otro pilar de la economía mexicana, las exportaciones a Estados Unidos, también han sufrido un duro golpe debido a la recesión en ese país. Aproximadamente el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino el país del norte. La industria automotriz, que exporta alrededor del 70 por ciento de su producción, ha sufrido una caída en la producción de alrededor del 25 por ciento sólo en este año, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.
Pero, según los expertos, el incremento en las exportaciones hacia Estados Unidos no será suficiente para que México resuelva sus problemas fundamentales. Aunque las autoridades prevén una recuperación de la producción, ligada al aumento de la demanda de Estados Unidos, el Banco Central de México ha dicho que la producción industrial adicional sólo agregará 300,000 puestos de trabajo a la economía en el 2010, después de que se eliminaran alrededor de 735,000 puestos de trabajo en el 2009.
Ni el incremento de los impuestos logrará reemplazar los ingresos provenientes del petróleo. Los impuestos sobre las ventas y a las ganancias sólo representan el 13.9 por ciento del producto bruto interno de México, una porción inferior a la tasa del 35.8 por ciento del producto interno bruto (PIB) en la recaudación impositiva de Brasil, por ejemplo.
“Una buena reforma impositiva incrementaría la base imponible, pero cada vez que se ha intentado esto, ha habido protestas”, dice Germán Rojas, economista del Instituto Tecnológico Autónomo. Tanto el Partido Revolucionario Institucional como el Partido de la Revolución Democrática se han opuesto sistemáticamente a levantar la exención impositiva sobre alimentos y medicamentos, afirma Rojas. El Partido Acción Nacional de Calderón no controla el Congreso.
“Vamos a poder venderle más a nuestro vecino; por lo tanto, habrá una recuperación económica en México”, dice Rojas. “Pero estamos en el comienzo de la recuperación”.
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