Financista del año: Enrique GarcÍa – Banquero para Latinoamérica
José Orozco | oct 01, 2009 | Comentarios 0
CARACAS — Como banquero para Latinoamérica por más de tres décadas, Enrique García aboga por menos intervención del gobierno y más participación del sector privado. Pero es tal el respeto del que goza García, presidente y director ejecutivo de Corporación Andina de Fomento, que puede hablar de economía con su opuesto ideológico y al final de la conversación siguen siendo amigos.
Durante los 18 años de García en el banco con sede en Caracas, esta agencia multilateral de préstamo ha pasado de ser una institución pequeña en una región perturbada, a convertirse en un actor influyente en los asuntos económicos de Latinoamérica (y administrada por países latinoamericanos).
El año pasado, este banco, conocido como CAF, otorgó préstamos por aproximadamente $8 mil millones a sus miembros. Pero el rol de García en llevar este banco al éxito es de tan bajo pérfil que es casi desconocido fuera de los círculos financieros y gubernamentales.
Los banqueros y expertos regionales dan crédito a García por crear una institución que no es solamente eficiente, sino que también prospera porque es capaz de reunir miembros con ideologías divergentes.
Entre las tensiones que existen entre las naciones de inspiración socialista y las de libre mercado, García ayuda a mantener la paz. Está listo para buscar el terreno propicio para el consenso, aunque CAF no tiene ningún reparo en defender sus políticas pro-mercado, de acuerdo a Peter Hakim, presidente de Inter-American Dialogue, con sede en Washington.
“Es una de las pocas personas que puede hablar libremente con el presidente [boliviano] [Evo] Morales sobre temas económicos, disentir y luego irse aún siendo amigos”, dice Hakim cuando habla de García, que es miembro de la junta directiva de Inter-American Dialogue.
García, nacido en Bolivia, estudió Economía y Finanzas en St. Louis University y se desempeñó en el cargo de ministro de planeamiento de Bolivia. Trabajó 17 años en el Banco Interamericano de Desarrollo antes de su nombramiento al puesto de presidente de CAF en 1991, el primero de cuatro mandatos.
García dio un nuevo rumbo a CAF al solidificar la reputación del banco en círculos financieros internacionales y obtener la calificación de grado de inversión para CAF.
El economista boliviano afirma que se ha entrenado toda su vida para este trabajo, el cual disfruta mucho.
“El treinta por ciento es trabajo”, dice García desde su amplia oficina en la sede central del banco en el exclusivo barrio de Altamira en Caracas. “El setenta por ciento es hobby”.
García, que vive con su esposa Beatriz en Caracas, pasa el 80 por ciento de su tiempo viajando. Pero se da el tiempo para jugar al tenis y escuchar música clásica y ópera. Lleva consigo un iPod con música que incluye temas de Coldplay, la agrupación de rock británica.
Le resulta mucho más cómodo conversar sobre el banco que sobre sí mismo.
Más del 95 por ciento de los fondos de CAF provienen de fuentes externas a la región y son el resultado de persuadir a otras instituciones financieras a que se unan al banco para brindar financiamiento a gobiernos y empresas regionales, explica García.
“CAF es básicamente una institución latinoamericana”, explica. “Somos la única institución financiera multilateral en el mundo que se las ha arreglado para actuar sin la injerencia de países del centro”. España, que controla el 3 por ciento del capital del banco, es el único país miembro que no pertenece a la región.
En algunos países, la CAF presta más que el Banco Mundial y que el Banco Interamericano de Desarrollo juntos, y se ubica en el primer puesto como fuente de inversión en infraestructura en la región, habiendo contribuido $6 mil millones de un total de $25 mil millones en préstamos multilaterales para financiar cerca de 55 proyectos, en los últimos ocho años, incluyendo autopistas, gasoductos y otros proyectos.
“No se puede hablar de integración sin hablar de infraestructura, autopistas y energía”, dice García. Estas inversiones son otra manera de salvar las distancias ideológicas; todos los países necesitan infraestructura.
“Hemos escogido las cuestiones en las que las diferentes formas de planteárselas no es algo relevante”, dice García. La infraestructura “es aceptable para todas las corrientes”.
Despues de trabajar con los países en el periodo de privatización, regulación y liberalizacion comercial, el banco ahora trabaja estrechamente con Venezuela, Ecuador y Bolivia, donde ha habido una reacción populista.
Pero García dice que las naciones no regresan al pasado. “Aprendimos a fuerza de escarmentar que esos desequilibrios significan inflación, hiperinflación, profundos ajustes económicos”.
Aunque su cuarto periodo como presidente de CAF concluye en 2011, García prefiere no hablar de su propio futuro. Prefiere concentrarse en el banco.
“Busco resultados”, dice. “Hago anuncios cuando las cosas ya están hechas”.
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