Líder tecnológico del año: Laércio Cosentino – Programador para el rendimiento
Thierry Ogier | oct 01, 2009 | Comentarios 0
SÃO PAULO — Aunque TOTVS es una de las empresas de software más exitosas de Sudamérica, Laércio Cosentino eligió el terreno de un ex monasterio benedictino para instalar su sede central, a kilómetros de los modernos centros tecnológicos con altos rascacielos en los más elegantes distritos de Berrini y Vila Olímpia.
Para Cosentino fue un poco como el regreso del hijo pródigo. El ejecutivo se crió en el barrio de Jardim São Bento, en la parte norte de São Paulo donde ahora se encuentra la sede de TOTVS, en un modesto edificio de tres pisos. “La idea fue crear una zona donde TOTVS se destacara”, dice Cosentino. El ejecutivo desarrolló la sede de manera que causara el menor impacto ecológico y se evitó la tala de árboles en el terreno del edificio.
Cosentino, de 48 años de edad, conserva el mismo perfil bajo de aquel programador de informática que fue alguna vez. Pero en los últimos años, en forma sistemática, ha llevado a su empresa a la cima de la industria del software de administración, tanto en los mercados de Brasil como en el resto de Latinoamérica, y en el proceso de crecer ha ido adquiriendo algunos competidores. Hoy la empresa es la compañía de software corporativo más grande de la región.
Los talentos de Cosentino se reconocieron (y se vieron recompensados) desde el principio. “En mi carrera profesional, ascendí como un meteoro”, admite Cosentino.
Mientras completaba su título en ingeniería en la Universidad de São Paulo en los años setenta, se unió a Siga, la empresa local de software, en calidad de aprendiz. Recibió un ascenso todos los años y en cinco años lo hicieron socio. “Era una empresa pequeña. Pero sentí que había mucho para hacer”, recuerda.
En aquel momento, Bill Gates predecía que habría una computadora personal en cada hogar. Cosentino comenzó a pensar en las oportunidades que había en el sector de la pequeña y mediana empresa y buscó la ayuda de su jefe, Ernesto Haberkorn, que hoy es todavía su socio. Juntos, crearon una empresa nueva, Microsiga, para enfocarse en el software de administración para empresas latinoamericanas más pequeñas.
Cosentino y Haberkorn dividieron Brasil en 44 territorios de venta y los atacaron agresivamente. “Si no lo hacíamos nosotros, alguien más lo iba a hacer”, dice Cosentino.
Cosentino es proclive a los cambios rotundos y por eso decidió dejar de trabajar en el desarrollo de software de la misma manera que algunos dejan de fumar: en forma abrupta. A veces “es necesario pasar por una especie de big bang”, dice.
“La empresa estaba creciendo y yo tenía que dedicarme a la estrategia y a liderar la empresa”.
Corría el año 1993 y, bajo la guía de Cosentino, gradualmente Microsiga comenzó a buscar adquisiciones en Brasil. Algunas de las transacciones las financió Advent, el fondo de capital privado de EE. UU. El apoyo financiero de las transacciones posteriores provino del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), que hizo del software un pilar fundamental de la política industrial de Brasil.
En los últimos cinco años, la empresa consolidó su creciente imperio del software al adquirir a tres de sus competidores: Logocenter en 2005, seguido de RM Sistemas en 2006 y su archirrival, Datasul, en 2008. En marzo de 2006, comenzó a cotizar en bolsa y cambió su nombre a TOTVS, al tiempo que recaudó $213 millones en la bolsa de valores del Brasil.
Con la adquisición de Datasul, Cosentino ha buscado desechar la imagen de conquistador corporativo y sustituirla por una de unificador. Después de cerrar el trato de la adquisición, buscó ganarse los corazones y las mentes de los empleados de Datasul recorriendo los siete locales de la empresa en 48 horas con una bandera blanca. Todos los empleados de Datasul firmaron la bandera como un gesto de buena voluntad y la fusión de Datasul y TOTVS se completó en 45 días, todo un récord.
Entre 2007 y 2008, los ingresos de TOTVS crecieron casi un 41 por ciento y alcanzaron los $259 millones, mientras que las ganancias se elevaron casi un 50 por ciento, totalizando $25 millones. En el primer trimestre de 2009, los ingresos llegaron a $120 millones y las ganancias a $15 millones.
En los últimos tiempos, Cosentino ha encontrado un desahogo creativo en la cocina. Ha armado una zona gourmet en la sede central de la empresa y a veces prepara su plato favorito para sus clientes: bacalao y queso portugués.
Pero tiene planeadas más adquisiciones para el futuro, al tiempo que intenta convertir a TOTVS en la empresa líder en el desarrollo de software de administración para la región y mantener su perfil competitivo a nivel global. Y, no, no tiene pensado volver a la programación de software.
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