Latin 500: Petrobras: La interferencia estatal perjudica a la empresa

#1 Los proyectos de exploración en aguas profundas y otras inversiones de Petrobras podrían transformar a Brasil en un proveedor global de energía a la altura de Rusia o Kuwait.

La intervención del gobierno está erosionando el valor de mercado de Petrobras, la empresa más grande de América Latina.

SÃO PAULO — Petrobras, la empresa petrolera estatal de Brasil, tiene un equipo técnico de primera categoría encargado de liderar uno de los mayores proyectos de exploración en aguas profundas del mundo, con el potencial de transformar a Brasil en un importante exportador de petróleo. En una economía que ya está en auge, la empresa consiguió hacer la mayor emisión de acciones de la historia y recaudó US$70,000 millones el año pasado para concretar inversiones que podrían poner a Brasil a la altura de Rusia o Kuwait. Además, los precios del petróleo han estado subiendo rápidamente este año.
La empresa logró hacer crecer las ganancias el año pasado en un 26.9 por ciento, a US$21,120 millones, una cifra que la convirtió en la empresa más rentable de América Latina, según el Latin 500. (El gigante minero brasileño Vale ocupa el segundo puesto, con US$18,047 millones en ganancias).
Petrobras es indiscutidamente la empresa más grande de América Latina en términos de ingresos, que el año pasado crecieron 22 por ciento, a US$128,000 millones. Como medida de comparación, la segunda mayor empresa en el Latin 500, la petrolera mexicana Pemex, registró ingresos por US$103,814 millones. Pero las ganancias de Pemex no son ni remotamente las de Petrobras. El año pasado, Pemex perdió US$3,843 millones.
Pero a pesar de muchos factores positivos, el precio de las acciones de Petrobras cayó 20 por ciento durante el último año. Los analistas atribuyen la caída principalmente a la incertidumbre acerca de cómo la intervención del gobierno brasileño seguirá afectando a Petrobras en el futuro. “La caída de las acciones muestra que al mercado le preocupan estas intervenciones”, dice Adriano Pires, director del Instituto de Infraestructura Brasileño en Rio de Janeiro. “Con reservas tan grandes, un enorme potencial para la exploración en aguas profundas y un equipo de alta calidad, las acciones deberían subir, no bajar”.
El gobierno de centro izquierda de la presidenta Dilma Rousseff, que sucedió a Luiz Inacio Lula da Silva, no tiene empacho en usar a Petrobras para fines políticos y económicos. Dos incidentes han subrayado esta actitud durante el último año, y han dejado pensando a los inversores.
En el incidente más reciente, el gobierno indicó a Petrobras que no aumentara los precios de la gasolina, a pesar del aumento global en el precio del petróleo. Y algunos inversores creen que el año pasado la empresa manipuló el proceso de emisión de acciones para diluir la participación de accionistas minoritarios y aumentar la del gobierno.
“Petrobras es una de las empresas más baratas del universo que yo sigo [en América Latina y África]”, dice Marcos Duarte, líder de Polo Capital, un fondo de cobertura con sede en Rio de Janeiro que administra US$1,400 millones en activos.
“Es una empresa grande y de mucha liquidez, pero debido al proceso de autocontratación que llevaron a cabo el año pasado, en el que se vendieron reservas a sí mismos, los inversores perdieron confianza y castigaron a la empresa”, sostiene.
Duarte, al igual que muchos otros inversores, se quejó el año pasado de que Petrobras y el gobierno establecieron el precio por barril en la subasta pública a un nivel más alto de lo que lo habría establecido el mercado, y los accionistas minoritarios, quienes no fueron consultados, perdieron frente a los compradores estatales.
Más recientemente, Petrobras consiguió mantener su popularidad entre los consumidores al dejar estable el precio de la gasolina a pesar de los aumentos en el precio del petróleo tras la Primavera Árabe, una serie de manifestaciones y protestas en el Oriente Medio y el norte de África.
“Una cosa que afecta directamente a los ingresos es que, en este momento, Petrobras no está trasladando los altos precios del petróleo al consumidor”, dice Mônica Araújo, estratega en jefe de Ativa Corretora, una casa de bolsa de Rio. “Pero el efecto de largo plazo sobre las ganancias puede ser neutro, ya que los precios muchas veces ya están por encima del precio del mercado internacional”.
Araújo coincide en que las perspectivas financieras de Petrobras son, en general, muy positivas, debido a las reservas sobre las que la empresa tiene derechos, a la estabilidad de Brasil y a sus perspectivas de crecimiento, y a la calidad de su personal. Sin embargo, la analista piensa que la estrategia política se manifiesta fuertemente en el plan de inversión y diversificación de la empresa, algo que desvía a la compañía del camino que tomaría una empresa enfocada puramente a generar ganancias.
“Las actividades más rentables de Petrobras son la exploración y producción locales, pero también hay inversiones en distribución, líneas de abastecimiento y energía internacional”, dice. “La ley exige que usemos proveedores locales, cuyo desarrollo es probablemente el mayor desafío de Petrobras en los próximos años”.
No es un buen momento macroeconómico para el desarrollo de la capacidad industrial de Brasil. La economía brasileña está en auge (el PIB creció 7.6 por ciento el año pasado), pero ha sido impulsada mayormente por las exportaciones de  materias primas y el consumo interno. Las altas tasas de interés y el real, que está extremadamente sobrevaluado, incentivan más las importaciones que el desarrollo de la capacidad local.
“En este momento, el desarrollo de proveedores locales y de líneas de abastecimiento avanza a un paso mucho más lento de lo que necesita Petrobras”, dice Araújo. “Que esto cambie o no dependerá del gobierno y, de forma más general, de la empresa misma”.
Pires afirma, sin embargo, que algunos de los proyectos de los que se está encargando Petrobras están erosionando las ganancias.
“Las ganancias podrían ser mayores si se pudiera construir de forma privada, o a tasas de mercado. Construir refinerías en Brasil, por ejemplo, no es mal negocio”, sostiene. “La demanda está creciendo con rapidez. Pero el gobierno no permite a Petrobras usar tasas de mercado. Si Petrobras no tuviera que cumplir un rol político habría una serie de refinerías privadas rentables”.
Pero los analistas coinciden en que las reservas que esperan a Petrobras, potencialmente masivas y llamadas pre-sal porque están debajo de una capa de sal y rocas, son una enorme oportunidad para la empresa, que tiene la capacidad de hacer buen uso de ellas.
“Petrobras tiene un equipo muy sólido”, dice Duarte. “Tiene historia de producir muy buen talento y muy buenos resultados técnicos. Es probablemente uno de los únicos mayores productores, que tiene además una enorme fuente [de talento] para el futuro”.
Según Pires, Petrobras todavía lleva las de ganar. “Estamos en un país democrático, con estabilidad política y social”, asegura. “Petrobras tiene uno de los mejores, si no el mejor, equipos técnicos del mundo para llevar a cabo proyectos de explotación en aguas profundas. La empresa puede transformarse en uno de los mayores productores del mundo. Puede conseguir crédito en el exterior fácilmente”.
Pero la incógnita con respecto a este tema y, más generalmente, al futuro financiero de la empresa es la política.
“Que la empresa pueda o no aprovechar todo esto depende del gobierno”, dice Pires.

editorial@latintrade.com

Foto cortesía de Petrobras

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