BRAVO: Financista del año-Agustín Carstens, Gobernador del Banco de México

Cortesía del Banco de México

Agustín Carstens
El muy respetado banquero central de México

CIUDAD DE MÉXICO — El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, saltó a la fama internacional durante el verano gracias a su postulación para ser director general del Fondo Monetario Internacional. Carstens llamó a que el Fondo rompiera con la tradición de elegir a un europeo en vez de a un candidato de una economía emergente.
El intento de Carstens no dio frutos, pero el ejecutivo no se arrepiente. “Creo que fue un proceso exitoso. (…) Fue positivo que prácticamente en todos lados un mexicano fuera considerado un candidato creíble para esa posición”, dice Carstens a Latin Trade durante una entrevista desde el quinto piso del Banco de México en el Centro Histórico de la capital. “Al perder, ganamos”.
Que un funcionario financiero mexicano fuera considerado para el puesto más alto del FMI muestra cuánto ha avanzado México desde la crisis del peso y las calamidades económicas de décadas pasadas.
Además, la candidatura de Carstens dio una exposición positiva a un país que enfrenta un problema de violencia relacionada con las drogas en algunas regiones, pero que ha emergido como un improbable modelo de prudencia macroeconómica. El crecimiento del PIB en México alcanzaría el 4.5 por ciento en 2011, el sistema financiero es sólido, el peso es estable y las exportaciones están creciendo con fuerza.
La candidatura de Carstens también mostró una agenda para un cambio en el FMI, que el ejecutivo considera necesario dado el cambio en el orden económico mundial. Las economías emergentes han tenido un buen desempeño, mientras que las de los Estados Unidos y Europa han quedado sepultadas bajo una montaña de deuda y procesos disfuncionales. Elegir a un europeo, dice Carstens, no tiene mucho sentido. “En una situación en la que Europa está en crisis, (…) donde Europa ha perdido una enorme cantidad de peso en la economía mundial, (…) Europa está sobre-representada en el Fondo”, asegura. “Mi percepción es que (…) [eso] socava la legitimidad del Fondo”.
Carstens sabe de lo que habla. Ávido fanático del béisbol, tiene un doctorado en economía de la Universidad de Chicago y fue vicedirector ejecutivo del FMI antes de regresar a México como secretario de finanzas a fin de 2006 y luego moverse al banco central tres años después. Comenzó su carrera en el Banco de México y sintió el dolor de una crisis financiera y una degradación de la calificación soberana de riesgo en carne propia: México era considerado un país tan riesgoso a mediados de la década de 1990 que sólo podía emitir bonos a siete días.
Carstens vio venir una nueva crisis después de su regreso a México y esta vez se preparó. Su país aprobó una reforma fiscal en 2007, se aseguró de que su sistema bancario fuera sólido y “aprovechó” las bajas tasas de interés para refinanciar deuda.
La crisis afectó fuertemente a México, hizo caer el peso y la economía (ya debilitada por la epidemia del virus H1N1) se contrajo casi 7 por ciento en 2009. Carstens descubrió el nivel de descontento popular cuando una multitud lo abucheó durante el partido de World Baseball Classic en la Ciudad de México, en el que el banquero estuvo a cargo de lanzar la primera pelota.
Sin embargo, sus acciones han dado resultado.
“No tenemos ninguno de los problemas macroeconómicos estructurales [de otros países], y tenemos una base fuerte para comenzar a crecer más rápido desde hoy”, dice Carstens.
La economía mexicana crecería 4.5 por ciento en 2011 y 4 por ciento en 2012. El sistema financiero es sólido y los bancos están bien capitalizados, sostiene.
Las exportaciones están creciendo con fuerza, especialmente en los sectores de manufacturas y automóviles, algo que Carstens atribuye a las finanzas sólidas del país y a factores externos.
“El ajuste del peso (…) ha sido una cobertura para la economía frente a importantes golpes externos”, explica Carstens. Después de depreciarse, “hemos visto una importante apreciación [del peso], pero esta apreciación ha sido moderada, ordenada, y nos ha ayudado a bajar la inflación y, al mismo tiempo, ha permitido que nuestras exportaciones sigan creciendo a un paso extremadamente ligero”.
La subida de los salarios en China y los mayores costos de transporte, sumado a problemas con los derechos de propiedad en ese país, han contribuido a que se vuelva a fabricar en México. “Algunos sectores de los Estados Unidos realmente precisan reevaluar sus decisiones estratégicas y trasladar su producción a México ha sido parte de la solución”, dice Carstens.
Las perspectivas económicas de México para los próximos años también parecen ser mejores que las de su rival Brasil y las de algunos otros de los países llamados BRIC.
“Brasil está recalentado”, afirma Carstens, y precisa hacer más restrictivas sus políticas monetaria y fiscal. “Su moneda se ha apreciado de forma muy marcada (…) hasta el punto que tienen que imponer controles de capital y que sus industrias están siendo afectadas por el comercio con China. Lo mismo está pasando en China. China está en proceso de aplicar los frenos, de reducir el crédito. Hay incertidumbre acerca de si se le dará crédito a todos los estados que tengan finanzas sólidas”.
A pesar de que a México se lo compara con otras economías emergentes, el país depende mucho de los Estados Unidos, donde la atención está concentrada en subir el límite de la deuda pública.
Carstens dice: “A mí no me preocupaba el tema del límite de la deuda” e incluso parece alentado por el hecho de que el congreso estadounidense debatió un tema importante. “El debate principal no era si debían hacerlo o no. El debate era cómo debía hacerse. Creo que fue un buen paso hacia adelante”, dice.
Carstens ve algunas señales alentadoras en los Estados Unidos. “Las empresas aún son fuertes. Los Estados Unidos aún tienen una fuerte capacidad de crecimiento, por lo que creo que será una cuestión de tiempo antes de que la economía estadounidense vuelva a crecer”, dice.
Aún está por verse cómo afectarán a México los problemas de la economía estadounidense. El Banco de México prevé una tasa de crecimiento más cerca del 4.5 por ciento que del 5 este año. La confianza del consumidor sigue aplacada en México, pero está mejorando. La violencia sigue azotando a ciertas regiones y Carstens admite que probablemente tenga un impacto sobre la inversión extranjera.
Pero el panorama general sigue siendo positivo, sostiene. “Durante los próximos dos años México será una economía muy sólida y eso se va a notar”.
editorial@latintrade.com

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