Foro BRAVO: Desafíos y oportunidades para Brasil

A lo largo de los últimos años, Brasil se preparó para convertirse en un país protagonista en el ámbito internacional mediante cambios macroeconómicos y sociales que fueron llevados adelante por gobiernos con orientaciones políticas distintas, pero con propósitos convergentes.

Hoy, Brasil vive un momento único en su historia. Pero, si está pasando prácticamente inmune la crisis de las economías más desarrolladas, también está frente a una oportunidad única para completar las reformas urgentes que serán capaces de reducir lo que llamamos peyorativamente el «costo Brasil» y desatar las ataduras que impiden el desarrollo más acelerado y sustentable del país.  Atacar los problemas crónicos de infraestructura y de educación debe ser prioridad en esta agenda estratégica.

Muchos pasos ya fueron dados en esa dirección, por medio de iniciativas como el Programa de Aceleración del Desarrollo – PAC y Mi Casa Mi Vida, pero para vencer será necesario que el gobierno y la iniciativa privada inviertan de forma todavía más relevante en la construcción de puertos, carreteras, aeropuertos y ferrovías, entre otros, así como en el desarrollo y en la capacitación de las personas.

En la educación tenemos que ir más allá de las metas cuantitativas como la búsqueda de la universalización y enfocarse en la mejora de su calidad. La enseñanza en Brasil ha evolucionado, pero el país aún ocupa el 115º lugar en el ranking de calidad del Global Competitiveness Reports.

En la economía, Brasil ha registrado un significativo avance. Conseguimos controlar la inflación, presentamos sólidos fundamentos macroeconómicos y tenemos empresas con actividad (y clase) mundial. Pero, si no fueran tomadas medidas de defensa adecuadas para revertir los efectos de la crisis global, las consecuencias pueden ser nefastas, en especial para nuestra industria.

Uno de estos efectos es la llamada «guerra cambiaria», que causa un impacto grande y negativo en nuestra economía, además de poner al país en la ruta de inversiones especulativas, lo que no trae beneficios estructurales y económicos a largo plazo. El real está muy valorizado frente al dólar, lo que perjudica directamente las exportaciones brasileñas, además de subsidiar las importaciones. El gobierno ha tomado medidas para controlar esta valorización del real, pero la batalla todavía no está ganada.

Otro aspecto que refuerza este escenario de desafíos es la tasa de interés de Brasil y en especial los spreads bancarios, que aparecen entre los más altos del mundo, representando una carga elevada para el gobierno, las empresas y los consumidores, y desviando recursos y encareciendo las inversiones.

Mientras que la industria sufre, el sector de servicios en Brasil ha mostrado un sólido crecimiento en los últimos años gracias, en gran parte, a la democratización del acceso originado por la mejora del ingreso de segmentos de la población antes excluidos del consumo. Es un sector también relativamente poco afectado por el «costo Brasil y la guerra cambiaria», ya que la competencia entre las empresas ocurre en el «mismo campo de batalla doméstico».

En el área de commodities agrícolas y minerales, por su lado, donde tenemos ventajas naturales imbatibles, Brasil también se ha mostrado maduro, convirtiéndose en uno de los principales players mundiales. Si antes ya teníamos una posición destacada en el agronegocio e hierro, ahora podremos tener una posición todavía más destacada en el escenario global con la explotación del pre-sal. Pero, para que el petróleo y gas abundantes, así como la producción a gran escala de otros commodities, generen desarrollo, será necesario agregar valor internamente a las materias primas.

El crecimiento de la industria brasileña en los últimos años estuvo muy por debajo de lo que sería posible y deseable. Al mismo tiempo, tenemos que superar los desafíos derivados de las oportunidades que la fuerte demanda doméstica y la política nacional, correcta, de contenido nacional, imponen a nuestras empresas.

En este sentido, el gobierno está creando y mejorando políticas industriales sectoriales y trabajando junto con la iniciativa privada, entendiendo sus necesidades y deficiencias, buscando establecer condiciones que viabilicen nuevos y crecientes beneficios para el país. Pero precisamos avanzar aún más.Tenemos las condiciones políticas, económicas, sociales y ambientales para esto.

El Ejecutivo brasileño cuenta con popularidad récord. La Nación dispone de instituciones sólidas, de empresarios con «espíritu animal» y de un pueblo maravilloso, además de riquezas naturales y de una legislación ambiental moderna y rigurosa, que protege bosques, manantiales y biomas estratégicos. Con una combinación de potencialidades tan rica y completando las «tareas para el hogar» ya iniciadas, avanzaremos en la dirección de un país más realizador y socialmente inclusivo, pudiendo contribuir todavía más a las soluciones que el mundo busca.

© Paulo Fridman

Representando a la tercera generación de la familia Odebrecht, Marcelo Odebrecht es actualmente el CEO de la empresa fundada por su abuelo, Norberto, en 1944. Además de ser líder en los sectores de ingeniería, construcción, química y petroquímica en América Latina, Odebrecht también tiene negocios en bioenergía, ingeniería ambiental, defensa y tecnología, bienes raíces, transporte y logística, petróleo, gas e inversiones.

Con una presencia en 20 países, Odebrecht emplea a 170.000 personas de 60 nacionalidades. Obtuvo un premio Bravo en 2011.

 

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