ContraPunto: El éxito de las multi-latinas

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En 1999, menos de la mitad de las 500 empresas más grandes de América Latina eran oriundas de la región. Para el año 2007, ya ocupaban tres de cada cuatro puestos en el índice de las 500 principales empresas regionales. Hoy en día, las multilatinas, efectivo en mano, están animándose a tomar nuevos desafíos y están haciéndose cargo de empresas europeas y estadounidenses endeudadas.

Las dos adquisiciones de Carlos Slim en mayo de 2012 (la compra de la empresa californiana Simple Telecom y la adquisición de una participación de 28 por ciento en KPN, la telefónica holandesa que se encuentra en problemas) son dos buenos ejemplos.

¿Qué hay detrás del éxito del sector privado latinoamericano?

Esto desconcierta a las  multinacionales, muchas de las cuales se durmieron en los laureles entre 2001 y 2007. Las empresas estadounidenses se retrajeron tras los atentados del 11 de septiembre de 2001; las europeas, severamente afectadas por la crisis argentina, también se replegaron. A nivel global, el sector empresario se concentró en China. Mientras el mundo ignoraba a América Latina, las multilatinas se lanzaron a la Reconquista.

Muchas de las multinacionales que venden productos de consumo tradicionalmente se limitaron a los estratos socioeconómicos más altos de América Latina, que representan entre 15 y 20 por ciento de la población. En contraste, muchas empresas locales fueron tras los consumidores de los estratos más pobres mucho antes que esa estrategia se pusiera de moda. Natura, la empresa de cosméticos más grande de Brasil y la séptima del mundo, tiene una penetración sin igual en su mercado local. No sólo vende sus productos en las 40 ciudades brasileñas con más de 500.000 habitantes, sino que llega a consumidoras de los confines de Brasil.  América Móvil eclipsó a muchos de sus rivales con una oferta de tarjetas celulares prepagas para millones de latinoamericanos que no tienen historia de crédito pero quieren tener un teléfono móvil. El minorista mexicano Electra ofrece crédito para clientes no bancarizados que puedan usar los títulos de sus automóviles como garantía y pagar con dinero de las remesas. CEMEX, durante sus primeros años, vendía sacos de cemento individuales al pequeño constructor y a personas que construían sus casas de una habitación por vez porque no tenían acceso al crédito.

Los desafíos logísticos que implica distribuir productos más allá de las grandes ciudades apabullan a muchas multinacionales. Una de las constantes de las zonas rurales y los pequeños pueblos mexicanos es el camión de Bimbo, que lleva pan fresco y artículos de pastelería. FedEx, sabiendo que no podía armar una red como la de Multi-Pack en México, decidió comprar la empresa.

Algunas de las mayores empresas de la región, como Vale en Brasil y CEMEX en México, lograron una posición casi monopolística en sus mercados locales, juntaron dinero y luego salieron a comprar activos en el exterior. Los enormes márgenes de ganancias de CEMEX la dotaron de efectivo para comprar compañías en el extranjero. CEMEX fue una adelantada en la compra de empresas en mercados emergentes fuera de América Latina, en países como Indonesia, Filipinas, Bangladesh, Polonia, Hungría, Letonia y los Emiratos Árabes Unidos.

Pero a algunas de las empresas más exitosas de América Latina se las acusa de violar las reglas para poder crecer. Telmex fue multada en el 2011 por las autoridades reguladoras mexicanas por cobrar tarifas de interconexión supuestamente excesivas. La empresa pagó US$1.000 millones por la falta.

El Banco Interamericano de Desarrollo ha puesto en la lista negra a decenas de empresas latinoamericanas por prácticas fraudulentas y corruptas, relacionadas en muchos casos con licitaciones del sector público.

Muchas firmas latinoamericanas han desarrollado formas para eludir las leyes laborales de la región, que son anticuadas y onerosas. En muchas jurisdicciones, los derechos de los trabajadores de tiempo completo no entran en vigencia hasta después de un periodo de prueba que puede ir de 90 a 180 días. En sectores de trabajo intensivo, los empleadores locales en general obligan a sus empleados a firmar contratos de trabajo temporario que se destruyen y se vuelven a firmar justo antes de que el empleado cumpla los requisitos para recibir los beneficios que le corresponden a un trabajador de tiempo completo. Sin duda, algunas multinacionales también usan esa estrategia, pero debido a que están más controladas tienden a cumplir más ajustadamente las leyes laborales.

A pesar de que algunas multilatinas aún usan algunas prácticas cuestionables, las multinacionales pueden aprender mucho de su éxito. Las multinacionales han pasado décadas enseñándoles sus métodos a los latinoamericanos. Ahora a los maestros les llegó el momento de escuchar a los alumnos.

 

John Price es director gerente de Americas Market Intelligence.
Tiene 20 años de experiencia en consultoría de inteligencia competitiva y estrategia en América Latina.

jprice@americasmi.com

 

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