Opinión: Líderes de compañías latinoamericanas

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Los líderes de las empresas exitosas de la América Latina del siglo XXI están efectivamente cambiando.  Hoy día estas personas son generalmente profesionales, muchos de ellos con MBA; con una visión del mundo orientada a la sostenibilidad de su negocio, su entorno y su comunidad; conocedores de las grandes tendencias globales a nivel general y en sus industrias; preocupados por una gestión de recursos humanos profesionalizada y de alto nivel; donde los principios y valores de sus familias son parte integral de la gestión de la empresa y dispuestos a trabajar con un gobierno corporativo.

Ellos reconocen que, a diferencia del pasado, en donde una sola personas dirigía los destinos de la organización bajo un sistema generalmente centralizado, hoy en día el líder depende de su capacidad de crear relaciones internas y externas a la organización que le permitan influir y delegar en otros, así como sostener relaciones comerciales y afines de largo plazo.

El líder moderno es un director de orquesta implacable, una persona que busca el apoyo de los mejores logrando que hagan lo que tienen que hacer con gran satisfacción personal.  Ha tenido la oportunidad de vivir tiempos en los cuales el acceso y la calidad de la educación son mejores.  Las primeras escuelas de negocios de la región surgen a partir de los años 60 y se consolidan a partir de los años 70.

Estas organizaciones forjaron un cambio importante en la calidad y liderazgo de los ejecutivos a cargo de empresas en los últimos años.  Algunas de las mejores escuelas de negocios aparecen no sólo en los “rankings” regionales, sino también en los globales indicando que algunas son, verdaderamente, de clase mundial.

Su perspectiva del mundo los ha hecho personas más preocupadas por su entorno ambiental, social y económico.  En las mejores empresas de América Latina, la responsabilidad social y su genuina preocupación por el uso de los recursos es evidente.  Ejemplos interesantes son el de Ramón Mendiola, CEO de Florida Ice & Farm, empresa cervecera de Costa Rica que ha logrado bajar su consumo de agua en un 300%.  Otro ejemplo es el Grupo Monge, empresa de venta al detalle que opera en Centroamérica y el área Andina y dedica el 5% de sus utilidades para su fundación familiar que apoya la educación secundaria de miles de estudiantes mediante el otorgamiento de becas.

Estos líderes han viajado extensamente y entienden bien los principales movimientos sociales, políticos y económicos a nivel mundial.  Son además estudiosos de las grandes tendencias en sus respectivas industrias, del impacto de las redes sociales, los cambios tecnológicos, demográficos, sociales y otros que podrían afectar sus negocios.

Se observa también una mayor consciencia sobre la importancia de la gestión del desarrollo humano.  Buscan una excelente selección y con ello la profesionalización del personal ejecutivo, su desarrollo, evaluación, compensación y sucesión adecuada, todo con el fin de lograr las metas y sostenibilidad del negocio.  Particularmente buscan que los ejecutivos sean evaluados y retroalimentados objetiva y regularmente para que aquellos con potencial mejoren y los demás busquen otros trabajos.  Los tiempos del CEO permanente o “eterno” de la empresa latinoamericana del siglo pasado han terminado.

Una gran mayoría de las empresas latinoamericanas son familiares.  Los líderes de las empresas exitosas han tenido la capacidad de reconocer que muchas personas dependen de ellos, especialmente su propia familia, y algunos de ellos además de socios podrían ser ejecutivos de la empresa.  Por estas razones es común que acudan con entusiasmo al desarrollo de un protocolo familiar mediante el cual se establezcan las reglas que van a regir la relación de la familia con la empresa.  Los protocolos familiares actúan muchas veces como herramientas para “anticipar el conflicto familiar”, de tal forma que antes de enfrentarlos y provocar problemas innecesarios se hayan establecido acuerdos para su solución. En estos procesos se definen temas clave que ayudan a dar continuidad a la empresa y la familia en el largo plazo: la visión de largo plazo de la familia y el negocio, la política de dividendos y reinversión de utilidades, niveles máximos de endeudamiento y temas sobre el gobierno corporativo deseado.

Finalmente, estos líderes buscan el apoyo y dirección de gobiernos corporativos formales.  Hoy en día vemos que las mejores empresas generalmente tienen un gobierno corporativo formal que incluye directores profesionales y con  criterio propio externos a la empresa y a la familia.  En general, estos gobiernos corporativos cuentan con un Consejo de Administración o Junta Directiva y varios Comités adscritos a dicho órgano, según las necesidades de la empresa.  La capacidad de estos líderes de debatir, pero a la vez responder y respetar las decisiones del Gobierno Corporativo, es clave para el éxito de sus empresas.

Profesor de Estrategia y Empresarialismo Titular de la Cátedra Steve Aronson de Estrategia y Agronegocios INCAE Business School

Presidente de bac&asociados S.A. www.bacyasociados.com

 

 

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