Petrobras sigue en la cima
Thierry Ogier | jul 31, 2012 | Comentarios 0
SÃO PAULO – Es otra vez el tiempo de Petrobras, la empresa indiscutidamente líder en América Latina. ¿Pero cuánto durará su reinado? El gigante brasileño de la energía, que es controlado por el estado, disfruta del impulso de su negocio petrolero y sus descubrimientos en aguas ultra profundas. Pero el ya famoso petróleo “presalino” representa un desafío formidable: debe extraerse de grandes profundidades, bajo el suelo marino y una gruesa capa de sal. No es una tarea fácil. La compañía deberá armar suficientes torres de perforación y plataformas, y también invertir grandes sumas en un ambiente más bien turbulento.
Mientras tanto, su producción petrolera se ha estancado y los precios de la gasolina siguen bajo control del gobierno. Cuestiones de gestión empresarial han pesado sobre el desempeño financiero, y los inversores castigaron severamente la acción de la compañía. A mediados de mayo, el valor de mercado de Petrobras (US$123.800 millones) fue brevemente superado por el de la empresa colombiana Ecopetrol (US$126.700 millones), según Economática, una consultora de São Paulo. Una experiencia humillante…
Entre su apogeo en diciembre de 2009 y fines de mayo pasado, la acción de Petrobras se hundió más de 50 por ciento.
La tasa de rentabilidad de la compañía también ha declinado. Economática dice que el “retorno sobre el capital de 9,7 por ciento durante el primer trimestre de 2012 es el más bajo desde el último trimestre de 1999”.
La cuestión principal es que los precios del combustible fijados por el gobierno permanecieron artificialmente estables, en tanto los precios del crudo se disparaban. “Esto perjudica los márgenes de la compañía”, ya que Petrobras todavía necesita importar gasolina refinada, dice Eric Scott, analista de petróleo y gas en la casa de bolsa SLW en São Paulo.
El año pasado, las ventas de Petrobras subieron un 6 por ciento a 244.200 millones de reales, en términos de la moneda local, pero sus ganancias bajaron un 5 por ciento a 33.300 millones de reales (en términos de la moneda local y de acuerdo con las Normas Internacionales de Información Financiera).
Marca sólida
“La perspectiva a largo plazo es positiva”, dice Scott. “Pero en los últimos dos o tres años no han alcanzado sus metas de producción”. El año pasado, Petrobras produjo 2 millones de barriles por día en promedio. Pero todavía es poco probable que la compañía alcance su propia meta este año ya que la producción de los yacimientos maduros en la cuenca de Campos está declinando y los nuevos yacimientos aún no están en producción.
De todos modos, Petrobras tiene renombre en el mercado. La suya es la única marca latinoamericana que figura en el cuadro de las Top 100 publicado anualmente por la consultora Millward Brown. También se clasifica como la quinta marca más valiosa en la industria petrolera internacional.
Si bien la mayoría de sus activos están en alta mar, la presencia física de Petrobras en tierra es también imponente. Donde sea que uno vaya en el centro de Río de Janeiro, la ex capital brasileña donde se fundó la compañía hace casi 60 años, Petrobras parece estar desplegando sus tentáculos. Linderas a la antigua sede de la empresa en la Avenida da República do Chile, se están terminando dos nuevas torres de oficinas. Y Petrobras acaba de anunciar que tiene previsto adquirir la cercana sede central de policía para expandirse todavía más.
Desafíos financieros e industriales
El obstáculo “presalino” es enorme y algunos incluso se preguntan si Petrobras está a la altura del desafío.
“Los yacimientos presalinos marcarán una divisoria de aguas. El volumen de inversión es tan importante, la capacidad gerencial para manejar tal grado de complejidad es tan grande que el futuro de la compañía depende de cómo se encare”, dice Eduardo Bernini, de la consultora de energía Tempo Giusto en São Paulo. Unos 100.000 millones de barriles de crudo podrían estar atrapados 6.000 metros por debajo del lecho marino, pero bombearlos plantea una tarea hercúlea.
Petrobras está destinada a jugar un papel clave en la exploración de esta nueva frontera petrolera, pero tendrá que invertir de manera acorde y adquirir el equipo adecuado a tiempo, algo que no estaba previsto. Su plan de inversiones para el 2012-2016 fue presentado en junio y asciende a US$236.500 millones.
Agreguemos torres de perforación, taladros y plataformas. Se necesitan docenas de ellos para bombear el petróleo a la superficie y pasarlo luego a los buques tanque. Pero para evitar el ‘síndrome holandés’ y el espectro de la desindustrialización, el gobierno ha impuesto rígidas reglamentaciones respecto del contenido local (65 por ciento en promedio) y se ha comprometido a reactivar los astilleros locales. Y aunque no pueda responsabilizarse a Petrobras por las decisiones estratégicas tomadas por el gobierno –su principal accionista–, la empresa debe sufrir las consecuencias.
“A veces no solo depende de la propia Petrobras… Queda planteado el interrogante si podrá obtener todo el sofisticado equipo que necesita –como perforadoras y plataformas flotantes– a tiempo para su producción en alta mar”, dice Scott, de SLW.

El João Cândido, primer buque tanque construido en el nordeste de Brasil. | Fotos: Gentileza de Agéncia Petrobras de Notícias
Batalla cuesta arriba
Hasta ahora, el intento de reactivar los astilleros brasileños ha fracasado. El buque João Cândido construido en el Estaleiro Atlântico Sul (EAS) fue finalmente botado en mayo último después de una demora de dos años. Había sido botado originalmente en 2010 por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, pero inmediatamente después el barco debió volver al astillero para reparaciones.
El episodio puso de relieve dos factores que podrían obstaculizar los grandes planes de extracción que tiene Petrobras: falta de mano de obra calificada y una productividad deficiente. (Para empeorar las cosas, Samsung, que estaba operando el EAS, ha abandonado el consorcio). Una larga lista de barcos y buques FPSO para el procesamiento de hidrocarburos sufrirán demoras, según Emerson Leite y André Sobreira de Credit Suisse.
Graças Foster, la ex directora de gas y energía, fue designada para ocupar el cargo máximo de Petrobras por la presidenta Dilma Rousseff a principios de año. La ejecutiva tendrá que enfrentar todos estos desafíos y uno más: la meta de producción del equivalente de 6,4 millones de barriles diarios para 2020.
Independientemente de su profesionalismo, la intervención gubernamental en los precios de los combustibles y las reglamentaciones sobre contenido local representan dos temas clave cuya solución en el corto plazo parece improbable. Por un lado, elevar los precios de los combustibles podría desencadenar inflación, algo que no es aconsejable en momentos en que el Banco Central reduce las tasas de interés. Segundo, el gobierno se ha comprometido a evitar la desindustrialización y tiene previsto hacer todo lo posible para alentar la base industrial local.
Hasta que se encaren estos asuntos, el de-sempeño de Petrobras seguirá siendo inferior a lo deseable. Adriano Pires, ex director de la Agência Nacional do Petróleo, tiene la palabra final: “El mejor negocio del mundo es una compañía petrolera bien manejada. El segundo mejor negocio del mundo es una compañía petrolera mal manejada. Y el tercero es
Petrobras”.
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