Perú a la carrera para aumentar la inclusión financiera

La economía peruana tiene un dinamismo formidable pero hay una estadística que no le da bien:  la tasa de inclusión bancaria de la población es de las más bajas de Sudamérica.

Para abrir ese nicho de mercado, los bancos están realizando esfuerzos concertados destinados a llegar a los habitantes menos pudientes y a los de zonas remotas, tanto del Altiplano como de la selva amazónica. Mientras tanto, el gobierno del presidente Ollanta Humala prepara estrategias con el mismo objetivo: atraer eficazmente a millones de personas que aún están fuera del circuito bancario.

El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, que tiene a cargo el diseño de las estrategias, apunta a profundizar la educación financiera y promover programas de ahorro entre los habitantes más pobres del Perú, al tiempo que mejora su acceso a la infraestructura bancaria, explicó Gabriel Arrisueño, el funcionario ministerial a cargo de  la campaña.

El programa se lanzará oficialmente en los próximos meses, pero ya hay avances: los habitantes de zonas rurales que cuentan con ayuda gubernamental del programa “Juntos” reciben ahora sus pagos a través de cajas de ahorro del Banco de la Nación.

El banco, que es estatal, incluso instaló cajeros automáticos en lengua quechua en los pueblos andinos donde se habla poco castellano y la estrategia de crecimiento para los próximos tres años apunta a suministrar servicios bancarios a 1,5 millones de personas  en la Amazonía y el Altiplano. Tan sólo este plan aumentaría un 20 por ciento el número de personas incluidas en el sistema bancario peruano.

“La inclusión financiera es uno de los componentes de la creciente inclusión social y de la participación en el mercado”, dijo Arrisueño.

La sucursal flotante del Banco de Crédito, rumbo a las entrañas del Amazonas. foto: gentileza banco de crédito del perú

El Banco de la Nación también proyecta la apertura de 150 sucursales en el Valle del Río Apurímac y Ene, una región de montañas y bosques en el centro sur de Perú. La zona, llamada VRAE, es conocida como la mayor productora de hojas de coca del país y el último baluarte del remanente de los rebeldes izquierdistas de Sendero Luminoso.

El avance de los bancos es parte de un plan más amplio para aumentar la presencia estatal en el área. “Estas medidas facilitarán el acceso a los servicios financieros a miles de personas”, aseguró el presidente Humala.

A fines de 2011, los préstamos del sector bancario representaban sólo 26 por ciento del producto interno bruto del país, frente a un 74 por ciento en Chile y un 49 por ciento en Brasil, según la Asociación de Bancos del Perú (ASBANC),  que agrupa a instituciones del sector privado.

Pero en los últimos años, la economía peruana ha sido una de las de crecimiento más dinámico en América Latina, con una expansión de 6,9 por ciento en 2011 y 8,8 por ciento en 2010 debido a una fuerte demanda interna e inversiones del sector privado.

La tasa de pobreza del país también ha declinado de manera pronunciada, lo cual significa que hay una clase media emergente que aspira a más bienes de consumo.

El sector bancario ha estado a tono con ese crecimiento. En 2005, la cartera crediticia de la banca peruana representaba menos de 20 por ciento del PIB. Pero desde ese año, los préstamos se han expandido a un promedio de 17 por ciento anual y los créditos para el consumo y las hipotecas se convirtieron en los segmentos más dinámicos.

Los analistas opinan que esto se debe en gran parte a eficaces planes de expansión destinados a aumentar el número de clientes de los estratos más bajos.

“Lo que estamos observando en Perú es el inicio de un proceso relativamente rápido de aumento de la participación bancaria, impulsado por el crecimiento y un mayor acceso a créditos bancarios”, dijo Mario Guerrero, economista de Scotiabank Perú.

Banco de Crédito del Perú, el mayor del país, considera que hay mucho espacio para ello. Gianfranco Ferrari, gerente central de banca minorista de la entidad, dijo que la institución se propone abrir otras 100 sucursales en los próximos 18 meses y de 400 a 500 nuevos cajeros automáticos este año. Actualmente, el banco tiene 350 sucursales y 1.665 cajeros automáticos.

Casi la mitad de todos los centros de atención (personalizada) que hay en el país  pertenecen al Banco de Crédito. Estos centros, que suman 5.300, ofrecen servicios bancarios básicos, como pago de facturas, transferencias entre cuentas y control de saldos. Pero a diferencia de las sucursales, no procesan préstamos y son más baratos de operar. Ferrari dijo que el banco tiene previsto agregar 1.000 centros de atención por año.

Los analistas dicen que estos centros han sido hasta ahora la clave de gran parte del éxito en lo que hace a llegar a las personas de bajos ingresos. El número de ellos se ha disparado en años recientes, desde unos 4.300 en diciembre de 2008 a cerca de 11.200 en junio de 2012, y muchos están ubicados en las áreas más pobres de Perú.

En junio, el Banco de Crédito inauguró su primer centro de atención en la Amazonía peruana. Localizado en una embarcación fluvial, suministra servicios financieros a cerca de 45.000 personas en  el departamento de Loreto.  “Queríamos transmitir nuestro compromiso de aumentar la participación bancaria y hacer todo lo posible para llegar hasta los peruanos que necesitan servicios financieros”, dijo Ferrari.

 

Un puesto bancario móvil. foto: gentileza del banco de crédito del peru

Más infraestructura, más servicios.

La infraestructura bancaria en general también ha aumentado significativamente en años recientes.

En 2011, los bancos peruanos tenían cerca de 22.300 puntos de contacto: sucursales, cajeros automáticos y centros de atención ubicados en pequeños comercios, farmacias y hasta tiendas de ropa. Esto se traduce en 120 puntos de contacto por cada 100.000 personas, frente a 6.000 puntos de contacto en 2006, o 35 por cada 100.000 personas.

Las comparaciones con otros países latinoamericanos muestran que hay espacio para mejoras. En 2010, Perú tenía 17 sucursales y 25 cajeros automáticos por cada 100.000 habitantes. Chile tenía 19 sucursales y 63 cajeros automáticos por cada 100.000 habitantes, en tanto Brasil tenía 15 sucursales pero 121 cajeros automáticos por cada 100.000 habitantes, según la Superintendencia de Banca y Seguros de Perú.

El presidente Humala asumió el cargo en 2011 prometiendo mantener el fuerte crecimiento económico del país y disminuir la pobreza. Desde entonces, ha buscado aumentar los programas sociales y los servicios estatales en las comunidades pobres, al tiempo que reduce la masiva economía informal. Para el fin del mandato de Humala en 2016, Perú espera haber disminuido la tasa de pobreza a 15 por ciento, desde 28 por ciento al final del año pasado.

Pero los planes para aumentar la participación bancaria no carecen de riesgos. Standard & Poor’s advirtió recientemente sobre el aumento de la deuda de los consumidores en Perú conforme más personas entran en el sistema financiero y los bancos adoptan políticas crediticias cada vez más ambiciosas. “Aunque el crédito es una herramienta útil para sostener el crecimiento económico, aumentar la deuda de las familias podría traer aparejados riesgos indeseables y dañar la salud del sistema financiero peruano”, observó Standard & Poor’s.

 

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