Venezuela En El Laberinto De La Incertidumbre

La economía venezolana cerrará 2013 con una inflación de 30 por ciento y un crecimiento de apenas 1,8 por ciento ¿Podría cambiar este pronóstico?

Foto: ©iStockphoto.com/@PatrickKeen

“Tenemos capacidad para garantizar la estabilidad, la democracia y la paz de este país, por encima de cualquier amenaza, lo podemos decir con absoluta seguridad”, dijo Nicolás Maduro durante una entrevista concedida al periodista José Vicente Rangel. Y agregó que “el 2013 será extraordinario, se prevé un crecimiento (económico) de al menos 6 por ciento, será de crecimiento para todos”.

A pesar de las palabras de Maduro, el clima de incertidumbre política y social parece hacer metástasis en la economía venezolana y abre la posibilidad de una crisis profunda. Es el punto de coincidencia de analistas financieros, de analistas políticos, de las calificadoras de riesgo, del Banco Mundial y demás. Con chavismo o sin chavismo, el futuro económico venezolano parecería ser un laberinto en el que la única salida son las impopulares medidas de la devaluación, el levantamiento del control cambiario, el aumento de los impuestos y el desmonte de los subsidios internos. Ni qué hablar del recorte de los subsidios externos. Según The Washington Post, Venezuela le da a Nicaragua US$500 millones al año, equivalente al 7 por ciento del PIB nicaragüense. A Cuba le da 100.000 barriles de petróleo diarios que equivalen al 5 por ciento del PIB cubano.

No es de extrañar que en este ambiente Venezuela haya sido evaluada negativamente por las calificadoras de riesgo. Así lo señala Aaron Friedman de la firma de analistas financieros Moody’s: “Tenemos una perspectiva negativa en Venezuela que indica que aumenta la probabilidad de que baje la calificación en el periodo. Lo más común es que la calificación permanezca donde está, pero la perspectiva negativa aumenta la probabilidad de que cambie. Las perspectivas no solo se construyen sobre la incertidumbre política. La calificación incorpora la debilidad de las instituciones, la concentración de poder en manos de Chávez. La incertidumbre trae consigo el deterioro de la economía”.

Muchos expertos señalan que el próximo gobierno venezolano tendrá que enfrentar ajustes drásticos para encaminar al país a un saneamiento económico y se preguntan si eso es viable.

Así está el panorama

Para comenzar, vale la pena dar un vistazo al panorama económico en cinco frentes.

Primero, la paradoja del petróleo venezolano: el país tiene las mayores reservas del planeta —17,9 por ciento del crudo mundial— pero tiene que importar gasolina. La situación se explica por un ineficiente manejo de los recursos y un alto gasto del gobierno: la entrega de petróleo subsidiado de Venezuela a algunos países del Caribe y Latinoamérica, en particular a Cuba; el préstamo que Venezuela obtuvo de China —dinero que ya se gastó—, cuya deuda Venezuela paga con petróleo; la importación de gasolina a precio internacional, que Venezuela hace después de la explosión de una de sus refinerías; y por último, la disminución de la demanda del principal comprador de petróleo venezolano, Estados Unidos, gracias al hallazgo de nuevos yacimientos en el país del Tío Sam.  Según The Washington Post, en los 13 años que ha estado Chávez en el gobierno, las exportaciones de petróleo, que generan el 94 por ciento de sus divisas, cayeron el 50 por ciento.

Segundo, el abuso del control cambiario. Según el análisis financiero del banco inglés Barclays, tras diez años de control cambiario en Venezuela, se ha demostrado que la medida —que usualmente es temporal— ha sido poco eficaz en la prevención de la fuga de capitales o en contener la inflación, que en 2012 llegó a 20,2 por ciento. “El costo para el gobierno ha sido alto y las distorsiones económicas, sustanciales”, señala un informe del 18 de enero. Y sí, mientras el dólar oficial está en 4,3 bolívares, en el mercado no oficial un dólar se paga a 17,5 bolívares. Barclays estima que Venezuela cerrará 2013 con una inflación de 30 por ciento.

Tercero, las importaciones totales del país pasaron de US$13.000 millones en 2003, a US$54.000 millones, de acuerdo con Coindustria, la confederación de industrias privadas venezolanas.

Cuarto, la producción nacional se ha desacelerado por varios factores. Por una parte, los controles de precios y la disponibilidad de importaciones baratas, y, por otra, la nacionalización de más de mil empresas, de acuerdo con The Christian Science Monitor. En consecuencia, la población parece haberse adaptado a la constante escasez de alimentos básicos: azúcar, harina, pollo, carne y leche entre otros víveres, faltan en la mesa de los venezolanos semana tras semana.

Por último, se estima que el déficit fiscal que se reporte para el cierre de 2012 haya estado entre el 11 y el 20 por ciento. “Los indicadores se deterioraron en 2012. El déficit fiscal, de acuerdo con nuestra mejor estimación, es de 11 por ciento del PIB (es nuestra estimación porque no hay transparencia sobre el desempeño fiscal del año pasado). Esa falta de transparencia parece estar empeorando. El gasto del gobierno fue la razón principal detrás del aumento de 5,5 por ciento en el PIB, pero ese nivel de gasto no es sostenible. Chávez lo reconoció”, asegura Aaron Friedman, de Moody’s.

Según informes del Banco Mundial, se estima que la economía venezolana crecerá en 2013 tan solo 1,8 por ciento. Adicionalmente, según el informe Doing Business 2013: Regulaciones inteligentes para pequeñas y medianas empresas, del Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional, Venezuela ocupó el puesto 180 en la clasificación global de facilidad para hacer negocios, entre 185 economías. Una caída significativa en competitividad.

Imaginando caminos

Bajo esta realidad, vale la pena revisar varios escenarios del futuro  cercano de Venezuela.  Por ejemplo, la pregunta común por estos días es: ¿Qué pasaría si el chavismo continúa en el poder?

En opinión de los expertos, este es un escenario altamente probable. La pregunta entonces sería si habrá algún cambio de rumbo o si será más de lo mismo. “El hecho de que Chávez nombrara a Nicolás Maduro, por el momento, reduce la competencia dentro del chavismo por la candidatura y hace muy difícil que otros sectores del chavismo rechacen el legado”, señala Cynthia Aronson, directora del Programa Latinoamericano del Centro Woodrow Wilson. A pesar de ser el heredero, “los críticos de Maduro —asegura Aronson— dicen que le falta carisma, que no puede unir o imponerse en todas las facciones del chavismo, que su relación con el gobierno es débil y dado el número de problemas que el régimen va a tener que enfrentar, la dificultad para imponer su liderazgo será un déficit político grande”.

Por su parte, para Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, “en este escenario, el chavismo se mantendría, se repartiría las cuotas de poder y los recursos, con el precio del petróleo alto tomaría medidas moderadas, suficientes para tener un margen de maniobra y para aguantar. No descartaría este escenario”.

¿Qué pasaría, en cambio, si el país enfrentara su crisis económica profunda y tomara medidas drásticas para manejarlas? En opinión de Shifter, esta situación “traería un enorme desorden. Obviamente, dentro del chavismo hay diferentes facciones y habría luchas por los recursos. Algunos economistas dicen que lo que va a  enfrentar el próximo gobierno son los ajustes en la devaluación. Medidas drásticas generarían grandes manifestaciones sociales”.

¿Y si hubiera elecciones y ganara la oposición? “No lo veo con grandes posibilidades, pero no descarto este escenario —asegura Shifter— . Habría una situación compleja de gobernabilidad y en lo económico tendría que tomar medidas moderadas y graduales”.

Hablando solamente en términos de la transición, es un país muy polarizado donde le chavismo es el poder político dominante y la oposición representa  40 por ciento o más de la población. Lo que quiere decir que hay tensiones muy altas. Cualquier medida económica debe tener en cuenta esta perspectiva.

En palabras de Cynthia Aronson, “la letra de la Carta Magna ha sido interpretada con tanta creatividad por el Tribunal Supremo de Justicia que no se sabe cuál puede ser el siguiente paso en la transición. En Venezuela la única certeza es la incertidumbre”.

Ángela María Riaño reportó desde Washington, D.C.

 

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